El Barcelona no desaprovechó la oportunidad de poner el lazo a la Liga en el partido contra el gran rival, el Real Madrid, y rodeado de su gente en un Camp Nou que ya va teniendo el aspecto de campo grande y que vivió una de sus primeras noches mágicas. El conjunto azulgrana rindió homenaje a su gente y a su entrenador, que de madrugada conoció el fallecimiento de su padre, pero que estuvo en el banquillo para celebrar la conquista de su segunda Liga consecutiva, dos de dos. Pleno. Para el Real Madrid la semana empezó mal y no podía terminar peor. Ganar al Barcelona y evitar que el título se decidiera matemáticamente en el cara a cara era un consuelo pobre en un equipo como el blanco, que ya sí puede mirar al futuro sin pensar en nada más, pues las tres jornadas que restan son intrascendentes. No ha terminado de creerse la persecución a los catalanes, y ha ido cediendo puntos de forma literal en la clasificación y de forma simbólica, lo que ha dejado al descubierto las heridas de un vestuario que necesita renovarse. El estirón azulgrana, con once victorias consecutivas, no lo ha podido seguir. Las ligas se le suelen hacer largas y esta vez en la Champions no encontró la solución. Perder esta Liga por aplastamiento es un motivo más para buscar una catarsis. Todo lo tenía en contra el conjunto de Arbeloa, que no fue un desastre en el Camp Nou, pero tampoco tuvo el punto de rabia necesario para buscar al menos esa victoria, como si una derrota aseada fuera suficiente. El Barcelona jugaba con el riesgo de su excesivo favoritismo, por las circunstancias y después de la semana del Real Madrid, que a primera hora del día supo que tampoco iba a poder contar con Mbappé. Celebrar antes de ganar o empatar se le podía atragantar, pero salió muy concentrado el cuadro local y con una presión muy eficaz. Los chicos de Arbeloa sólo encontraban soluciones en las jugadas más sucias, cuando Brahim recibía entre línea con espacios. Intentando salir con el balón jugado, no encontraba el hueco y acababa pasando en largo o perdiéndola. Recuperó muchos balones el Barcelona en zona de peligro y no tardó en encontrar el gol en un lanzamiento de falta espectacular de Rashford. Le hicieron de muralla Olmo y Ferran para tapar a Courtois, pero después había que ponerla donde la puso el inglés, con la precisión y la potencia. La falta se la habían hecho a Ferran, que firmó un partido memorable. Tuvo piernas para presionar y para tirar un desmarque tras otro, y tuvo calidad para bajar a recibir y descargar. Estaba cómodo el Barcelona con la pelota y encontró camino con Fermín en la izquierda, que cogía la espalda a Trent. La primera vez que se escapó, el pase a Rashford al otro lado se quedó cortó. Llegarían más y por ahí también se forjó el segundo tanto, con un pase del canterano para Olmo y una dejada del mediapunta con el tacón extraordinaria. Ahí estaba Ferran para resolver. Ante la lesión de Raphinha, Flick ha terminado encontrando la solución juntando a muchos centrocampistas como Fermín, Olmo, Pedri y Gavi, todos con paso por la cantera menos el canario, casi ninguno definido como un defensor, pero que defienden con mucho entusiasmo. Pedri terminó siendo el dueño de la primera parte, deteniendo el partido con un golpe de suelto que no llegó a ser un gol. El Barcelona se aseguró la victoria con un gol de Rashford en el minuto 67, después de un lanzamiento de falta espectacular. El Real Madrid no pudo igualar y el Barcelona se coronó campeón de la Liga.
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Barcelona gana la Liga con un triunfo ante el Real Madrid
El Barcelona se corona campeón de la Liga con un triunfo de 2-0 ante el Real Madrid en el Camp Nou. El equipo azulgrana se aseguró la segunda Liga consecutiva con un partido dominante.
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