El partido del Barcelona ante el Racing de Santander se disputó este miércoles bajo una alerta roja por lluvias torrenciales, una decisión que contrastó con la suspensión del Levante-Athletic en Valencia bajo una alerta naranja. La diferencia clave radicó en que las autoridades catalanas no emitieron una orden de prohibición de actividades al aire libre, dejando la valoración final sobre las condiciones de juego en manos del colegiado Juan Martínez Munuera Montero.

El procedimiento para suspender un encuentro de LaLiga por causas meteorológicas es claro: la patronal de los clubes no tiene potestad para decidir. Son las autoridades autonómicas pertinentes las que deben decretar una prohibición expresa. En el caso del Barcelona-Racing, la Generalitat de Catalunya envió una alerta a móviles aproximadamente a las 21:30, hora de inicio del partido, advirtiendo de posibles lluvias torrenciales pero sin ordenar la suspensión.

Juan Ramón Cabello, subdirector de Protección Civil de la Generalitat, explicó la decisión tras el encuentro. "Hemos mandado la alerta avisando de posibles lluvias torrenciales, pero eran lluvias locales, que se podían dar en una parte de la ciudad sí y en otra parte no", dijo Cabello. "Se ha valorado que, extremando las precauciones en los desplazamientos, se podía mantener el partido. Nosotros no consideramos que hubiera sido necesario suspenderlo".

El árbitro tiene la última palabra

Sin una prohibición previa de las autoridades, la potestad para suspender un encuentro recae en el árbitro principal, quien debe evaluar las condiciones in situ. Mientras en el Estadio Ciutat de Valencia el árbitro Alejandro Quintero suspendió el Levante-Athletic tras una tromba de agua durante el calentamiento que inundó el túnel, Munuera Montero en el Estadi Olímpic Lluís Companys consideró que las condiciones permitían el juego. La tormenta en Barcelona no evolucionó con la misma intensidad que en Valencia, lo que permitió que el partido, correspondiente a una de las primeras jornadas de la temporada, se desarrollara con normalidad.

Cabello añadió que su departamento monitorizó la situación junto al servicio meteorológico. "Si hubiera sido necesario por la predicción del servicio meteorológico, o por la observación o por alguna incidencia, entonces sí ya lo habríamos hecho y habríamos especificado detalladamente que se suspendiera el partido", afirmó. La alerta de emergencia móvil (Es-Alert) en Valencia se envió a las 22:08, casi cuarenta minutos después de la hora prevista del inicio, cuando el partido ya estaba suspendido.

Este episodio recuerda al Tenerife-Deportivo de la pasada temporada, que sí fue suspendido porque el Cabildo de Tenerife decretó la prohibición de hacer deporte al aire libre debido a fuertes vientos. En ese caso, LaLiga tuvo que acatar la decisión de las autoridades. El protocolo subraya que, independientemente del nivel de alerta meteorológica, son las autoridades las que marcan la línea con órdenes concretas. Los aficionados pueden consultar el calendario completo del equipo y las próximas fechas en nuestra página de fixtures, donde también se reflejará cualquier posible reprogramación. El Barcelona sigue su preparación para el siguiente compromiso de liga, con la plantilla al completo según el squad oficial del club.